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A la fecha, sólo dos mujeres han optado por recurrir al bien morir y al menos 31 personas ya han firmado su documento notarial aunque no padezcan una enfermedad terminal según datos oficiales. Marisol Escamilla coordinadora del programa de Voluntad Anticipada de la Secretaría de Salud, afirmó que han atendido a familias que piden desconectar a sus pacientes lo que demuestra que aún falta difundir los alcances de esta legislación
“Tuvimos hace poco un caso en el que llegó el abogado de una familia que tiene a un enfermo en el ISSSTE a pedirnos que desconectáramos al paciente, pues ya no tenía caso seguir insistiendo. Le explicamos que la ley no interviene para acabar con una vida sino que le ayuda en el proceso de muerte con cuidados que eviten el dolor, y además no podemos ingresar a un hospital de tipo federal”, cuenta.
Los dos casos que se han apegado al bien morir de acuerdo con informes de la Secretaría ocurrieron en un hospital público y se trató de una mujer diagnosticada en estado terminal a causa de complicaciones derivadas de peritonitis, septicemia, síndrome urémico insuficiencia renal crónica y diabetes mellitus tipo 2
El segundo fallecimiento ocurrió en un hospital privado y la paciente padecía cáncer de hígado. Las autoridades capitalinas han guardado las identidades de ambos casos así como los hospitales donde fueron atendidas y las fechas de sus fallecimientos. Escamilla señaló en entrevista que lo importante de esta ley no son los casos que lleguen a registrarse sino los beneficios que generará para pacientes terminales y sus familias.
El espíritu de esta legislación es dignificar la muerte, dar calidad de vida a los últimos días de los enfermos, no se trata de cuántos pacientes vayamos a atender en un año consideró la especialista. Sabemos que el registro de solicitudes será un proceso lento que responderá a un cambio cultural de nuestra sociedad en la que mucha gente quiere creer en la ciencia y la medicina para alargar la vida y en muchos casos no quiere reconocer que ya no hay más oportunidades para los enfermos terminales y es mejor recurrir a los cuidados paliativos para no alargar el tratamiento concluyó.
La Secretaría de Salud capitalina también ha recibido dos solicitudes de pacientes terminales quienes estuvieron internos en hospitales públicos pero que finalmente desistieron de apegarse a la ley. Han sido casos en que las personas y sus familias deciden entrar al programa de Voluntad Anticipada pero de un momento a otro lo rechazan y desean seguir el tratamiento. “Es algo natural aferrarse a la vida” explicó la coordinadora del programa de Voluntad Anticipada local.
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Texto publicado: Octubre 2008
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